Comprendiendo los derechos de aprovechamiento de aguas y su rol en la gestión del recurso hídrico

Cuando se habla sobre el agua en Chile es frecuente escuchar expresiones como “comprar derechos de agua”, “tener acciones de agua” o “contar con derechos de riego”. Estos conceptos aparecen con frecuencia en conversaciones cotidianas, noticias y proyectos productivos, pero no siempre se utilizan con el mismo significado. Comprender qué son los derechos de aprovechamiento de aguas y cómo funcionan permite interpretar de mejor manera la legislación vigente y entender cómo se administra uno de los recursos más importantes para el desarrollo del país.

La gestión del agua involucra aspectos ambientales, técnicos, sociales y jurídicos. Por ello, conocer el marco general que regula su uso constituye una herramienta útil tanto para agricultores como para empresas, instituciones públicas y ciudadanía interesada en la gestión sostenible del recurso.

El agua es un bien nacional de uso público

Uno de los primeros aspectos que conviene aclarar es que el Código de Aguas establece que las aguas son bienes nacionales de uso público. Esto significa que forman parte del patrimonio común del país y que su administración corresponde al Estado, a través de las instituciones competentes.

Lo anterior no impide que personas naturales o jurídicas puedan utilizar el agua. Para ello, la legislación contempla la constitución de derechos de aprovechamiento de aguas, que habilitan su uso bajo las condiciones, requisitos y limitaciones establecidas por la normativa vigente. Después de la reforma al Código de Aguas publicada en 2022, la constitución de nuevos derechos debe considerar, entre otros aspectos, el interés público, la disponibilidad efectiva del recurso, la sustentabilidad de la fuente y la prioridad del consumo humano y el saneamiento.

¿Qué es un derecho de aprovechamiento de aguas?

Un derecho de aprovechamiento de aguas corresponde al mecanismo legal mediante el cual el Estado autoriza el uso del recurso hídrico en determinadas condiciones. No constituye la propiedad del agua, sino una autorización para utilizarla conforme a las reglas establecidas por el Código de Aguas y fiscalizadas por la Dirección General de Aguas (DGA).

En la práctica, estos derechos permiten desarrollar actividades tan diversas como el riego agrícola, el abastecimiento de agua potable, procesos industriales, actividades mineras o generación hidroeléctrica. La existencia de un marco regulatorio busca compatibilizar esos usos con la disponibilidad del recurso y con la protección de los ecosistemas.

Los principales tipos de derechos

La legislación distingue diversas categorías de derechos de aprovechamiento según el uso que se dará al agua y la forma en que puede ejercerse. Entre ellas, las dos más conocidas son los derechos consuntivos y los derechos no consuntivos.

Los derechos consuntivos permiten utilizar el agua sin obligación de restituirla a su fuente original. Son habituales en actividades como el riego agrícola, el abastecimiento de agua potable o determinados procesos industriales, donde el recurso se consume total o parcialmente durante su utilización.

Los derechos no consuntivos, en cambio, autorizan el uso del agua con la obligación de devolverla posteriormente al cauce, respetando las condiciones establecidas en la resolución que los constituye. Este tipo de derechos suele asociarse a actividades como la generación hidroeléctrica, donde el agua continúa su recorrido después de haber sido utilizada.

 

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¿Todos los derechos funcionan de la misma manera?

Además de distinguirse por el uso del agua, los derechos también pueden clasificarse según la forma en que se ejercen. El Código de Aguas contempla, entre otras categorías, derechos permanentes o eventuales, así como derechos continuos, discontinuos o alternados, dependiendo de la disponibilidad del recurso y de las condiciones establecidas para su utilización.

Estas categorías permiten ordenar el uso del agua cuando distintos usuarios comparten una misma fuente y constituyen una herramienta importante para la administración de cuencas y sistemas de distribución. Su aplicación depende de las características de cada derecho y de las organizaciones encargadas de gestionar el recurso en el territorio.

¿Entonces qué son las “acciones de agua”?

En el lenguaje cotidiano, especialmente en el ámbito agrícola, es común escuchar que una persona posee “acciones de agua”. Aunque la expresión está ampliamente difundida, técnicamente no corresponde al nombre del derecho establecido por la legislación.

En muchas Juntas de Vigilancia, Comunidades de Aguas y otras organizaciones de usuarios, los derechos de aprovechamiento se representan mediante acciones o porcentajes de participación que determinan cómo se distribuye el recurso entre sus integrantes. Esa práctica explica que ambos conceptos se utilicen frecuentemente como sinónimos, aun cuando jurídicamente se trata de nociones distintas.

Una normativa en constante evolución

La gestión del agua en Chile ha experimentado modificaciones importantes durante los últimos años. La reforma al Código de Aguas publicada en 2022 incorporó cambios relacionados con la priorización del consumo humano y el saneamiento, la preservación ecosistémica, la gestión sustentable de las fuentes y nuevas reglas para la constitución y administración de los derechos de aprovechamiento. Asimismo, fortaleció el rol de la Dirección General de Aguas y promovió el desarrollo de Planes Estratégicos de Gestión Hídrica para las cuencas del país.

Más allá de las modificaciones legales, el objetivo de estas herramientas continúa siendo avanzar hacia una gestión que permita compatibilizar las necesidades de las personas, las actividades productivas y la protección del medio ambiente.

Reflexión final

Comprender cómo se administran los derechos de aprovechamiento de aguas permite mirar la gestión hídrica desde una perspectiva más amplia. No se trata únicamente de saber cuánta agua existe o dónde se encuentra disponible, sino también de entender el marco que regula su utilización y las responsabilidades asociadas a ese uso.

En regiones como Atacama, donde el agua constituye un recurso estratégico para la agricultura, la minería, las comunidades y los ecosistemas, conocer estos conceptos favorece una participación más informada y contribuye a fortalecer una cultura orientada al uso responsable y sostenible del recurso hídrico.

Sobre el Programa

El Programa Transforma Eficiencia Hídrica Sostenible Atacama, iniciativa de Corfo, promueve el desarrollo de soluciones orientadas a fortalecer la gestión sostenible del agua en la región, impulsando la articulación entre los sectores público, privado y académico, la transferencia de conocimiento y la implementación de iniciativas que contribuyan a mejorar la eficiencia hídrica y la competitividad de los sectores productivos.

Fuentes y lecturas recomendadas

Código de Aguas de Chile
Dirección General de Aguas (DGA): Reforma al Código de Aguas
Dirección General de Aguas (DGA): Sistema Hidrométrico en Línea
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO): Water Measurement Manual
Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2)