Cuando hablamos de mejorar la gestión del agua en los sectores productivos, una parte importante de la conversación se concentra en reducir pérdidas, incorporar tecnologías o disminuir el volumen utilizado. Sin embargo, existe otra dimensión que permite ampliar el análisis: ¿qué resultados estamos obteniendo con el agua que utilizamos?
La productividad hídrica aborda precisamente esta relación. En términos generales, permite vincular una determinada cantidad de agua con el resultado productivo obtenido a partir de su utilización. En agricultura, por ejemplo, puede relacionar el volumen de agua utilizado con los kilogramos de producción obtenidos o con el valor económico generado.
Este enfoque permite avanzar desde una mirada centrada exclusivamente en cuánto agua utilizamos hacia otra pregunta igualmente relevante: cuánto somos capaces de generar con cada metro cúbico disponible.
¿Qué entendemos por productividad hídrica?
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) utiliza el concepto de productividad del agua para relacionar los beneficios o resultados obtenidos con la cantidad de agua utilizada. Dependiendo del objetivo del análisis, esos resultados pueden expresarse en términos físicos, económicos o incluso considerar otras dimensiones asociadas al uso del recurso.
En agricultura, una forma sencilla de comprenderlo es mediante la relación entre producción y agua. Si un cultivo genera una determinada cantidad de kilogramos utilizando cierto volumen de agua, podemos establecer un indicador que exprese cuántos kilogramos fueron producidos por cada metro cúbico utilizado.
Por ejemplo, un indicador expresado en kg/m³ permite observar la productividad física del agua. Si el análisis incorpora el valor económico de esa producción, puede utilizarse un indicador expresado en $/m³. Son aproximaciones diferentes y responden a preguntas distintas, por lo que es importante identificar qué estamos midiendo antes de comparar resultados.
Eficiencia hídrica y productividad hídrica no son lo mismo
Aunque ambos conceptos están estrechamente relacionados, eficiencia hídrica y productividad hídrica no describen exactamente lo mismo. La eficiencia pone el foco en cómo se utiliza el agua dentro de un sistema, considerando aspectos como pérdidas, distribución, aplicación y aprovechamiento. La productividad incorpora además el resultado obtenido a partir de ese recurso.
Esta diferencia puede observarse con un ejemplo sencillo. Un productor podría mejorar la operación de su sistema de riego y reducir el volumen de agua necesario para mantener un determinado nivel de producción. En ese escenario, no solo estaría mejorando la gestión del agua: también aumentaría la cantidad de producto obtenida por cada metro cúbico utilizado.
También podría ocurrir que, utilizando un volumen similar de agua, cambios en el manejo agronómico, las condiciones productivas o el tipo de producción permitan obtener mejores resultados. La productividad hídrica permite observar precisamente esa relación entre el recurso utilizado y el resultado alcanzado.
Más productividad no significa simplemente producir más
Una interpretación frecuente sería pensar que aumentar la productividad hídrica significa necesariamente incrementar la producción. Sin embargo, el concepto es más amplio. Lo relevante es mejorar la relación entre el resultado obtenido y el agua utilizada.
Esto significa que la productividad puede mejorar si se obtiene una mayor producción utilizando un volumen similar de agua, pero también si se mantiene la producción utilizando menos agua. En ambos casos cambia favorablemente la relación entre el resultado y el recurso utilizado.
Esta distinción es particularmente importante en territorios donde la disponibilidad hídrica constituye una variable relevante para el desarrollo productivo. El desafío no consiste únicamente en aumentar la producción, sino en analizar cómo los recursos disponibles pueden ser utilizados de manera que generen mejores resultados y permitan sostener las actividades productivas en el tiempo.
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¿Cómo se mide la productividad hídrica?
No existe un único indicador aplicable a todas las situaciones. La forma de medir la productividad hídrica depende del sector, de la escala de análisis y de la pregunta que se busca responder.
En agricultura puede utilizarse la relación entre el rendimiento de un cultivo y el volumen de agua empleado, expresando el resultado, por ejemplo, en kilogramos por metro cúbico. También es posible incorporar variables económicas y relacionar el valor de la producción con el volumen de agua utilizado.
A escalas mayores, el análisis puede incorporar otras variables y considerar sistemas productivos, territorios o sectores económicos. Por esta razón, antes de interpretar o comparar indicadores de productividad hídrica resulta fundamental conocer qué volumen de agua se está considerando, qué resultado se está midiendo y cuál es la escala del análisis.
Medir el agua es parte fundamental del proceso
Para conocer la productividad hídrica necesitamos información. No es posible establecer una relación confiable entre agua y producción si desconocemos cuánto recurso está siendo utilizado o si los datos disponibles no permiten comparar períodos, unidades productivas o sistemas.
La medición de caudales, los registros de riego, la información productiva y las herramientas de monitoreo permiten construir indicadores y observar su evolución. Esto transforma la medición en algo más que un mecanismo de control: la convierte en una herramienta para apoyar la toma de decisiones.
Contar con mejores datos permite identificar tendencias, evaluar cambios en la gestión y determinar si una determinada intervención está generando los resultados esperados. En este sentido, productividad hídrica, medición y gestión de información forman parte de una misma conversación.
Del ahorro de agua a la generación de valor
Avanzar hacia una gestión más sostenible del agua requiere considerar tanto la cantidad utilizada como los resultados obtenidos. Reducir pérdidas, mejorar sistemas de riego, incorporar tecnologías y fortalecer las capacidades de gestión son acciones importantes, pero su impacto puede comprenderse mejor cuando existe información que permita relacionarlas con el desempeño productivo.
La productividad hídrica aporta una perspectiva complementaria: el agua no se analiza solamente como un volumen que debemos reducir, sino como un recurso cuya utilización puede ser gestionada para obtener mejores resultados.
Para los sectores productivos, esta mirada permite conectar la gestión hídrica con conceptos como eficiencia, competitividad, innovación y sostenibilidad. La pregunta deja entonces de ser únicamente cuánto agua utilizamos y pasa también a considerar qué valor somos capaces de generar con cada m³ disponible.
Sobre el Programa
El Programa Transforma Eficiencia Hídrica Sostenible Atacama, iniciativa de Corfo, promueve la incorporación de conocimiento, innovación y soluciones que contribuyan a fortalecer la gestión sostenible del agua en los sectores productivos de la Región de Atacama. A través de la articulación entre actores públicos y privados, busca generar capacidades y promover iniciativas adaptadas a las características y necesidades del territorio.
Fuentes y lecturas recomendadas
Coping with water scarcity: An action framework for agriculture and food security – FAO
Water Use Efficiency – FAO AQUASTAT
Water Productivity – FAO
Material de capacitación en gestión y riego – Comisión Nacional de Riego