Cuando pensamos en modernización del riego agrícola, probablemente una de las primeras imágenes que aparece es la de una línea de goteo entregando pequeñas cantidades de agua directamente junto a las plantas. Sin embargo, esa es solo una de las distintas formas en que el agua puede ser conducida, distribuida y aplicada a un cultivo. La elección de un sistema de riego responde a múltiples variables: disponibilidad y calidad del agua, características del suelo, topografía, especie cultivada, infraestructura existente, energía disponible, inversión y capacidad de operación, entre otras.

Comprender estas diferencias es especialmente relevante en territorios agrícolas donde el agua constituye un factor determinante para la producción. Antes de preguntarnos cuál sistema es más eficiente, resulta necesario entender cómo funcionan los principales métodos de riego y qué características presenta cada uno.

Riego superficial: aprovechar el movimiento natural del agua

El riego superficial o gravitacional comprende distintos métodos en los que el agua se desplaza sobre el terreno principalmente por efecto de la gravedad. Entre sus modalidades se encuentran el riego por surcos, por bordes o platabandas, mediante regueras en contorno y el riego tendido.

Aunque frecuentemente se asocia este tipo de riego con sistemas tradicionales y menores niveles de eficiencia, esa relación no es necesariamente automática. La Comisión Nacional de Riego (CNR) señala que el comportamiento de un sistema superficial depende de variables como las características del suelo, la topografía, el cultivo, la disponibilidad de agua y las condiciones climáticas. Estudios citados por la institución indican que métodos superficiales bien diseñados y correctamente manejados pueden aumentar la eficiencia de aplicación desde valores inferiores al 20% hasta rangos de entre 40% y 60%.

Este antecedente introduce una distinción fundamental: el método utilizado y la eficiencia alcanzada no son exactamente lo mismo. La forma en que un sistema es diseñado, mantenido y operado tiene una incidencia directa sobre su desempeño.

Riego por aspersión: distribuir el agua mediante presión

El riego por aspersión utiliza una red de tuberías que transporta agua a presión hasta emisores que la proyectan sobre una determinada superficie. Dependiendo de las características del proyecto, pueden utilizarse sistemas fijos, semifijos, móviles o mecanizados.

La Comisión Nacional de Riego clasifica la aspersión dentro de los sistemas de riego presurizado. Estos sistemas conducen el agua mediante tuberías y utilizan emisores que operan bajo determinadas condiciones de caudal y presión. La institución identifica dos grandes grupos dentro del riego presurizado: la aspersión y el microriego.

La aspersión puede adaptarse a distintos tipos de cultivos y condiciones de terreno, pero su funcionamiento requiere considerar variables como presión, distribución, condiciones climáticas y requerimientos energéticos. Una correcta selección de equipos y una operación adecuada son, nuevamente, fundamentales para alcanzar el desempeño esperado.

 

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Riego localizado: aplicar el agua cerca de las raíces

El riego localizado o microriego busca entregar el agua directamente o muy cerca de la zona donde se concentra el sistema radicular del cultivo. Dentro de esta categoría se encuentran principalmente el riego por goteo, la microaspersión y los microjets.

En el riego por goteo, pequeños emisores distribuidos a lo largo de las líneas entregan agua en puntos específicos y a caudales controlados. La microaspersión utiliza un principio similar de aplicación localizada, pero distribuye el agua sobre una superficie mayor mediante pequeños emisores.

Estos sistemas ofrecen un elevado nivel de control sobre la aplicación del agua y permiten integrar otras herramientas de manejo, como la fertirrigación. Sin embargo, requieren infraestructura, presión adecuada, mantención de emisores y conocimiento para su correcta programación y operación.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte precisamente que los sistemas de riego a presión pueden alcanzar una mayor eficiencia cuando están correctamente diseñados y manejados, pero también implican mayores costos de inversión, requerimientos energéticos y componentes técnicos que deben ser adecuadamente operados.

¿Dónde se ubica el riego californiano?

Existe una alternativa particularmente interesante porque combina elementos de conducción mediante tuberías con la aplicación gravitacional tradicional: el riego californiano.

La Comisión Nacional de Riego lo define como un sistema que permite derivar, conducir y distribuir el agua mediante tuberías fijas o móviles. Su particularidad es que la instalación de estas tuberías no necesariamente modifica el método de aplicación utilizado dentro del predio: el agua puede continuar distribuyéndose posteriormente mediante surcos, bordes, platabandas u otras modalidades gravitacionales.

Esto significa que el riego californiano actúa principalmente sobre una parte específica del sistema: la conducción y distribución del agua. Al reemplazar acequias o canales abiertos por tuberías, permite controlar de mejor manera su traslado hasta los puntos desde donde será aplicada al cultivo.

En determinadas condiciones topográficas, además, el sistema puede aprovechar la energía disponible por diferencia de altura para transportar el agua sin necesidad de sistemas permanentes de bombeo. Cuando las condiciones del terreno no lo permiten, el diseño puede requerir elevación mecánica.

Esta característica lo convierte en una alternativa interesante dentro de los procesos de modernización del riego, porque demuestra que la incorporación de tecnología no necesariamente implica reemplazar completamente las prácticas existentes. También puede significar intervenir determinados puntos del sistema donde existen oportunidades de mejora.

La tecnología debe adaptarse al territorio y a quienes la utilizan

La selección de un sistema de riego no debería reducirse únicamente a comparar tecnologías. Un sistema técnicamente sofisticado puede no alcanzar los resultados esperados si su diseño no corresponde a las características del predio, si existe una operación inadecuada o si sus requerimientos de mantención y gestión superan las capacidades disponibles.

La eficiencia del riego, de acuerdo con la definición utilizada por FAO, relaciona el agua aprovechada por el cultivo con el agua que ingresa al sistema, y puede analizarse en distintas escalas: desde la fuente y la conducción hasta el predio y la parcela. Esto obliga a mirar el sistema completo y no solamente el dispositivo mediante el cual finalmente se entrega el agua.

Esta perspectiva resulta particularmente importante al evaluar procesos de adopción tecnológica. Modernizar no consiste necesariamente en sustituir una tecnología por otra, sino en identificar qué soluciones permiten mejorar efectivamente la gestión del agua bajo determinadas condiciones productivas, territoriales y operacionales.

No existe un único sistema para todas las realidades

Riego superficial, aspersión, goteo, microaspersión o sistemas como el californiano representan distintas formas de resolver un mismo problema: conducir y aplicar el agua necesaria para el desarrollo de los cultivos.

Cada alternativa presenta requerimientos, posibilidades y limitaciones diferentes. Por ello, la pregunta técnicamente relevante no es simplemente cuál sistema es mejor, sino qué sistema resulta adecuado para determinadas condiciones y cómo debe ser diseñado y manejado para alcanzar un buen desempeño.

Esta distinción también permite introducir una conversación que será cada vez más importante para la agricultura: tecnificar un sistema de riego y utilizar eficientemente el agua son objetivos relacionados, pero no necesariamente equivalentes.

Sobre el Programa

El Programa Transforma Eficiencia Hídrica Sostenible Atacama, iniciativa de Corfo, promueve la incorporación de conocimiento, innovación y soluciones que contribuyan a fortalecer la gestión sostenible del agua en los sectores productivos de la Región de Atacama. A través de la articulación entre actores públicos y privados, busca generar capacidades y promover iniciativas adaptadas a las características y necesidades del territorio.

Fuentes y lecturas recomendadas

Riego gravitacional tecnificado
Riego presurizado con ERNC
Riego Californiano: recomendaciones de diseño
Eficiencia del riego
Modernización y gestión de los sistemas de riego